Lunes, 22 de Diciembre del 2014 | 04:50 am

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Canasta Navideña

Las canastas navideñas son hoy, en muchos sentidos, las reinas de los obsequios. Pero su presencia no es reciente sino que tiene muchos años. Si bien algunos sitúan su origen en los inicios del cristianismo, como un reflejo de los regalos que llevaron los Reyes Magos a Jesús, la historia más valedera es aquella que señala que esta costumbre tuvo su inicio en la época de la reina Victoria de Inglaterra. Al parecer, en esos años se empezó a decorar canastas con almendras azucaradas y velas, para adornar el árbol navideño. Y siguió así hasta que a inicios del siglo XX, en Alemania, se comenzó a usar como medio de expresar afecto, especialmente en las fiestas navideñas.

Esta costumbre poco a poco fue adoptada por el resto de países, incluyendo el Perú. En la actualidad, no se comercializan únicamente a través de las empresas dedicadas a este rubro o los supermercados. También se venden en negocios como las bodegas, que ponen toda su creatividad tanto en su arreglo como en la elección de la variedad de productos que contiene.

MERCADO COMPETITIVO

Hoy, en el mercado peruano se ofrecen canastas de diversos precios. Existen las “básicas” o “económicas”, cuyo precio oscila entre 40 y 80 soles e incluyen panetón en bolsa (900 g), tarro de leche (410 g), chocolate para taza (90 g), arroz (1 kg), azúcar (1 kg), fideos (250 g), mermelada en sachet (100 g), avena (170 g) y algunos otros productos de consumo frecuente. De todos modos, esta opción incluye también un champán (espumante) para el brindis de medianoche.

Las “ejecutivas” o “corporativas”, cuyos precios pueden variar desde 80 a 200 soles, típicamente las entregan las empresas a sus clientes más importantes. Son de mimbre e incluyen productos más sofisticados, como chocolates y panetón en caja, champán y vino de marcas de prestigio, galletas en latas, conservas de frutas, dulces seleccionados, etc.

A estas dos alternativas se le suma las alternativa “premium”, que cuesta unos 200 soles e incluye —adicionalmente a lo que ofrecen las canastas ejecutivas— vino y champán de marca más cara y productos como frascos de espárragos y puré de manzana, corn flakes, marshmellows en lata, etc.

Las dos últimas opciones vienen típicamente en canastas de mimbre. En donde hay más variedad de formatos es en las versiones económicas, pues ahora se ofrecen bolsas navideñas, cajas navideñas, canastas plásticas navideñas, bateas navideñas y hasta mochilas navideñas.

Se calcula que alrededor del 80% del total de este tipo de canastas se comercializa en la época navideña, y que las empresas privadas y estatales destinan alrededor de 600 millones de nuevos soles en el obsequio de estos productos. Y no crea que sólo son las empresas medianas o grandes las que hacen este tipo de obsequio. Ahora, incentivadas por el crecimiento económico, las micro y pequeñas empresas también regalan canastas a sus trabajadores y sus clientes.

SELECCIÓN GANADORA

Si usted está interesado en incluir canastas navideñas a la oferta de su bodega, debe tomar en cuenta el perfil de sus clientes: cuáles son sus gustos y posibilidades económicas. También debe tratar de averiguar si algunos de ellos trabajan en empresas cercanas, ya que podrían ayudarlo a contactarse con los ejecutivos encargados de adquirirlas al por mayor.

En lo que respecta a la selección de productos, los bodegueros tienen una ventaja clave sobre los supermercados y otros canales de venta. Ellos saben, con más precisión que nadie, qué productos tienen mayor aceptación en cada zona.

Pero de todos modos, para evitar cualquier error de apreciación, no está demás hacer un pequeño estudio de mercado para preparar la canasta ideal para su público. Es decir, aquella que contiene exactamente todo lo que sus clientes quieren: su panetón preferido, el cóctel de frutas que más les gusta, el chocolate preferido para la cena navideña, todos aquellos productos que harán de su canasta un éxito de ventas.

En todo caso, después de escoger los componentes –una pauta ya se la dimos en la descripción que hicimos líneas arriba sobre los tipos de canasta— hay dos pasos que pueden llevarlo al éxito en esta empresa: la elección del envase y una atractiva decoración.

Si bien el envase puede ser desde una bolsa hasta una canasta de mimbre, las más populares en las bodegas resultan las bateas de plástico. Estas son más resistentes al peso y a los golpes y tienen, por añadidura, un valor utilitario. Si va a incursionar también en la elaboración de canastas “corporativas” (o incluso las premium, que se ofrecen sólo en algunos centros comerciales) lo ideal es la canasta de mimbre.

A DECORAR EL ÉXITO

La decoración es un elemento de gran importancia en el éxito comercial de una canasta navideña. En una edición anterior comentamos que cubrir adecuadamente este aspecto no es tan simple. Como se observa en las fotos que ilustran este artículo, la idea es, para empezar, que todos los productos puedan ser apreciados a simple vista. Otro detalle importante es que la canasta sea estable, lo cual se logra colocando los productos más pesados en el centro, los más pequeños adelante y los más grandes atrás.

La etapa final en la decoración, pero no por eso la menos importante, es la elección del color del papel celofán y los adornos (lazos, figuras navideñas, etc.) que pueden hacer más atractivo el producto.

Pero todo lo anterior podría no funcionar bien si no le ponemos atención a un factor clave: la adecuada exhibición de las canastas. Este aspecto no sólo contribuye a la venta del producto sino que también puede servir para atraer clientes. Entonces, ¿cuál es su ubicación ideal? Sin duda, encima del mostrador o sobre una mesa decorada con productos y motivos navideños. Como debe ser.